El software libre ha traído muchas alegrías al mundo de la informática, algo difícil de cuestionar. Infinidad de aplicaciones de todo tipo han aparecido bajo esta filosofía que se podría definir como revolucionaria. En el caso de los videojuegos este movimiento es algo más discreto, desgraciadamente. Hay muchos juegos, algunos de ellos bastante buenos, pero hay que reconocer que van por detrás de los juegos privativos.
Neverwinter Nights ha sido uno de los juegos más revolucionarios que han salido en los últimos años. Partiendo de un concepto similar al planteado en Vampire the Masquerade Redemption, de Nihilistic, acercaron el rol tradicional al ordenador como nunca se había hecho hasta entonces. El servidor dedicado en Linux, las opciones de Dungeon Master y el editor de módulos Aurora Toolset, propiciaron la aparición de miles de servidores permanentes en los que se “roleaba” de verdad. Bioware arriesgó mucho, pero el resultado fue excepcional a todos los niveles, incluyendo el comercial con más de cuatro millones de unidades vendidas.
Después de haber probado la versión beta durante varias semanas, se puede decir que Elemental War of Magic es un juego muy recomendable según los criterios del Grupo 97. Es un juego de estrategia por turnos de corte fantástico, fuertemente inspirado el Master of Magic, aunque con muchos elementos de Civilization, Might and Magic, Age of Wonders, King's Bounty y con una personalización de los personajes similar a un juego de rol clásico.
A Microsoft no hay quien la entienda. Tenían el simulador más exitoso de todos los tiempos, Flight Simulator, el único que copaba las primeras listas de ventas de todo el mundo cuando salía al mercado, pero cerraron el estudio para “centrar a la gente en las prioridades de la compañía”. Y ahora resulta que van a sacar un “nuevo” simulador llamado Flight.