Opinión
La Falsa Innovación
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- Creado en Domingo, 11 Julio 2010 22:38
- Escrito por Robin García
Singularidad: Particularidad, distinción o separación de lo común.
De un tiempo a esta parte he ido adquiriendo la quizá no muy recomendable costumbre de echar vistazos esporádicos al mundillo de los shooters de corte convencional. Supongo que este voluntarismo surge de la necesidad de tomarle regularmente el pulso a uno de los géneros sin duda más populares.

Había leído numerosos comentarios acerca de los aspectos innovadores de Singularity y eso me animó a dedicarle una parte de mi tiempo. Craso error, porque transcurridos los primeros diez minutos ya tenía la sospecha de que me encontraba ante más de lo mismo. Al cabo de hora y media me estaba preguntando dónde diablos estaba el lado “singular” de este juego. A las tres horas decidí que haría el sacrificio de llegar hasta el final para después poder despacharme a gusto. Y allá voy.
Raven nos intenta vender la burra ya desde el mismísimo título del juego, algo que desde luego no ha sido elegido al azar. Lo cierto es que toda esa supuesta “singularidad” no es más que la capacidad de recomponer unos objetos que ante nuestros ojos se presentan destruidos sólo en apariencia. Vamos, que si queremos usar algo que está roto no habrá más que apretar previamente una tecla y ya lo tendremos arreglado. Con los seres vivos el proceso es el mismo pero a la inversa y utilizando la misma tecla. Todo un derroche de ingenio. ¿Y dónde está la innovación jugable? Pues no tengo la menor idea, pero han de saber ustedes que Singularity posee una linealidad extrema, un “gunplay” pobrísimo y una historia digna de las peores antologías de la serie Z. Además, resulta lastimoso ver cómo se toman prestadas dos o tres ideas de BioShock con el único propósito de llevarlas a los territorios más trasnochados y rutinarios que uno pueda imaginarse.No faltarán quienes se pregunten a qué viene esta saña contra lo que no parece ser más que otro fps del montón. Es evidente que series como Call of Duty están resultando globalmente mucho más perjudiciales para el desarrollo creativo del género pero son juegos que no engañan a nadie tratando de aparentar lo que no son. La gente los compra de forma masiva y contra eso sólo queda resignarse. Creo que todos estaríamos dispuestos a aceptar que aparecieran con regularidad un número moderado de shooters convencionales, siempre y cuando quedara espacio suficiente para propuestas un poco más sofisticadas. Pero a lo que iba: Singularity nos demuestra una vez más que el 97% del público quiere seguir jugando a lo de siempre, y que es mucho mejor si ese “lo de siempre” trae algún pequeño gadget que sirva como coartada para afirmar que ellos también respaldan la innovación. Es triste que Raven y Activision estén encontrando un número nada despreciable de cómplices dispuestos a tragar con el engaño.
Títulos como Riddick, No One Lives Forever o el ya citado BioShock no renunciaron en su día a ninguna de las convenciones establecidas para los fps, pero lo hicieron aportando unas dosis de frescura y originalidad que, sin ser apabullantes, si fueron suficientes para despertar las simpatías de quien esto escribe. Pero tampoco se deberían descartar otras soluciones que permitan la evolución creativa de los shooters, como son la reducción de la frecuencia de los disparos en favor de la adopción de elementos heredados de otros géneros. De eso ya hemos tenido en el pasado varios ejemplos con excelentes resultados.
Obviando las variantes de perfil más táctico-estratégico y quedándonos sólo con los fps de un estilo más convencional, creo que el género podría dar cabida a toda clase de equinos, ya sean pollinos, asnos, potrillos, yeguas, y también, por qué no, los pura sangres. Lo molesto es que nos pretendan vender un burro haciéndolo pasar por un “singular” caballo importado y de pura raza. Es verdad que ese burro no está ni ciego ni cojo ni tiene un pelaje demasiado áspero, ¡pero es que sigue siendo un burro, leñe!



